
Tener Que Pensar...
La intermitente sensación de tener-que-pensar, me está haciendo pensar más de la cuenta.
Es complicado aquello de tener-que-pensar, casi por obligación. Siento que aquello de que uno va pensando las cosas puede bien ser al revés, que sean las propias cosas las que te estén obligando a pensar, que sean a fin de cuentas las circunstancias quienes estén determinando qué es lo que estás pensando.
El ejercicio mental que estoy haciendo en estos momentos es darme cuenta del por qué estoy pensando, y es entretenido. Me acabo de liberar de la sensación de tener-que-pensar que estoy criticando, aunque sea por un momento, y estoy pensando porque quiero pensar. Ahora quiero pensar porque me relaja el tener que salir un poco de la rutina, y escribir un blog por lo demás es buen ejercicio para distraerte un poco.
En todo caso, escribir un blog no es nada de sencillo, porque cuando te sientas enfrente de esta pantallita, todas las ideas, grandes frases, discursos y un cuantohay que tenías casi preparado, que venías masticando durante el trayecto-a-cualquier-lado del día, se te olvida.
Y la mente te queda en blanco...
¿ven que es un buen ejercicio para dejar de tener-que-pensar?
...
(sí, sé que no escribí nada esta vez. No me importa, aún estoy en la búsqueda de la razón de ser de este espacio...)
